jueves, 5 de febrero de 2009

Tengo sueño

Tengo sueño. Tengo tanto sueño que hibernaría. Tengo tanto, tanto sueño que dormiría hasta el verano. Tanto, que me iría a la cama ya, sin lavarme los dientes antes. Sueño para parar un tren, sueño para dormir incluso sin levantarme de delante del ordenador. Tengo tanto que no sé si vivo en la realidad o en un sueño lúcido. Tengo sueño. Si mañana por la mañana sonara el despertador, lo estaría apagando cada cinco minutos, hasta dentro de una semana. Tengo tanto sueño que mataría por dormir. ¡Dios! ¡Tengo tanto sueño!
Pero tengo tantos sueños por los que tengo que permanecer despierto ...

martes, 13 de enero de 2009

Un día de ira

Primero, las buenas intenciones amanecen, los pensamientos limpios llenan el estómago con el desayuno. Pero al otro lado de la puerta, las cuentas cambian, los números son otros, las ecuaciones rigen otra realidad.

Un frío infernal arropa los primeros brotes de descontento. En el banco de la estación, media hora se marchita, regada con el agua poluta de la ineptitud humana.

El estrés nace en la ciudad; cuyas venas colapsadas de eritrocitos humeantes llenan los alveolos de gases venenosos (en pequeñas cantidades, intoxicación tántrica a cámara lenta).

La espada del cansancio se levanta contra toda la mente. Aliados los malentendidos, la incomprensión de los incomprensores sistemáticos, y los descuidados descuidados en la ocultación cuidadosa de sus descuidos; la invasión de toda realidad es inminente. El imperio del hartazgo expande sus fronteras.

Llega la noche, la oscuridad ilumina el día de ira que ha pasado. Aún los últimos coletazos del animal están pendientes. Espectaculares sucesos se avecinan, este animal aún puede dar mucho de sí, y promete impresionantes trucos. Tiempo al tiempo... aunque no quede mucho, porque se acaba este gran día.

lunes, 5 de enero de 2009

Un bocado de libertad

Algo disparó su alarma, algo que despertó lo que quedaba de su alma. Un suspiro de sabor, encerrado en aquel dulce; un sabor dulce que tenía el aroma de algo del pasado. La textura, la suavidad del bizcocho, suavemente acariciando partes de su memoria que no mostraban ninguna identificación. Recuerdos lúcidos, recuerdos milagrosamente frescos, como recién salidos del horno. Su mente se columpiaba, entre el pasado y el presente, empujado por el sabor. Y cada vez que el columpio le llevaba al pasado, conseguía ver un fotograma borroso de lo que representaba aquel recuerdo, pero no alcanzaba a entenderlo. Felicidad, nostalgia, pasado, presente... ¡futuro! Tragó el bollo, consciente de que en su inconsciente se escondía ese recuerdo, que en los próximos minutos sería nuevamente olvido.

sábado, 3 de enero de 2009

El pen-drive humano

Las moléculas de ADN contienen información... ¿pero cuánta?
Las moléculas de ADN tienen la famosa estructura de doble espiral, estando esas dos espirales unidas por escalones consistentes en pares de moléculas. Estas moléculas sólo pueden ser de 4 tipos: adenina (A), cytosina (C), guanina (G), y thymina (T). Hasta aquí la biología.
Empecemos con la tecnología. Cada escalón contiene dos símbolos (codificados como A, T, G ó C). Al haber 4 símbolos, cada uno contiene dos bits de información (dos bits codifican 4 posibles estados: 00, 01, 10 y 11). Por lo tanto, en cada escalón, se pueden guardar 4 bits de información. Sabiendo que se estiman unos 3000 millones ( 3 * 10^9 ) escalones por cada célula (sumando todos los escalones de todos los cromosomas; algún biólogo que me corrija si me equivoco), tenemos una capacidad de 12 * 10^9 bits; o lo que es lo mismo, alrededor de 1.4 GB. Luego en una sóla célula de nuestro cuerpo, se pueden almacenar 1.4 GB de información (algo más que 2 CD's). Con cuatro células, se pueden guardar los datos de un DVD (y aún sobra espacio).
Ahora bien, estimando el número de células en el cuerpo como 1*10^13 (todos estos datos los he buscado en google. Este lo he exagerado a la baja), tenemos una capacidad total de alrededor de 1.4*10^13 GB; es decir 14 millones de millones de GB.
Eso sí... es muy conveniente que esa información sea de sólo lectura ...

sábado, 13 de diciembre de 2008

La bella Evolución

La evolución no es una teoría, es un hecho. Sus efectos han sido medidos y pueden ser perfectamente estudiados, demostrados y cuantificados.
Pero, ¿entonces ya esta? ¿todo esto, la vida, la biodiversidad, nosotros y nuestras inquietudes son un simple producto de la casualidad? Aunque en principio esto pueda sonar poco romántico; sí, eso es todo.
Pero revisemos el concepto. Un proceso simple, que no requiere de complejidades, ha sido capaz de que un microbio se haya desarrollado hasta llegar a la propia humanidad. Todos nosotros, descendemos del mismo microbio. La información de aquel ser sigue impresa en nuestro ADN.
Pero la Evolución debe entenderse como algo mucho más amplio. Empezó mucho antes de la existencia de la Tierra. Desde esa perspectiva, la Evolución llevó a las partículas subatómicas a desarrollarse primero en átomos, luego galaxias, estrellas, planetas y, finalmente, la vida.
Todo está sujeto a sus leyes, independientemente de la complejidad. ¿Qué es el desarrollo de la Civilización sino una Evolución Social? Se han desarrollado comportamientos como la tendencia a agruparnos en sociedades, y eso ha sobrevivido. Se han desarrollado otras características como la esclavitud, que no nos ayudan en nuestra supervivencia; y por tanto son eliminados. El resultado: la sociedad progresa en una dirección. O el desarrollo científico y tecnológico; se rige por las mismas reglas de la selección natural.
En su simplicidad esta su belleza; es una máquina tan simple que no falla. Funciona en todos los terrenos.
Una auténtica vergüenza que ahora se la ponga en tela de juicio en algunos lugares del mundo, argumentando que no puede ser demostrada (de hecho es imposible pensar en nada que no haya llegado a ser lo que es sin que haya habido un proceso de selección previa). Y peor aún, que se siga una línea de razonamiento como la siguiente:
"La Evolución tiene lagunas; luego la Evolución es una teoría errónea; con lo cual queda demostrado que Dios hizo el mundo en siete días, hace 10000 años".
Y otra vez, curiosamente, la religión también está sujeta a la selección natural y a la Evolución.

martes, 9 de diciembre de 2008

FAQ: ¿Qué hago si encuentro algo que me trae recuerdos?

Es una breve imagen en la televisión. O una canción que ya está acabando cuando has sintonizado la emisora. O un anuncio que guarda una cierta semejanza. Una foto guardada en una carpeta de un disquete perdido grabado años atrás (cuando las cosas aún cabían en disquetes ... ).
Son pequeños elementos que viajan en el tiempo, que no cambian, y que cuando aparecen, te recuerdan que tú sí cambias con el tiempo. Y ante esto puedes tener tres reacciones. Alegrarte de que aquellos tiempos hayan pasado (felicidades). Sentir nostalgia, valorar eso que acaba de disparar tantos recuerdos y revivir cosas buenas que producen sensaciones malas. Entonces quieres agarrarte a eso a cualquier precio, intentando mentirte a tí mismo "no!, yo no he cambiado, soy el mismo". O puede darte igual, las cosas no han empeorado, el presente no es tan malo; o quizás te queda poco futuro, por lo que poco importa ahora el pasado. Y si comprendes esto, comprendes aquello de "Vive cada día como si fuera el último de tu vida".

jueves, 4 de diciembre de 2008

El día que me dí cuenta que había tocado fondo

La palabra me había taladrado el cráneo, y había cruzado a toda velocidad mi mente, derribando a su paso los pilares que sostenían una visión errónea del mundo...
"Deseo"

Aunque en ese momento pasaba por un gran momento, mi mundo estaba destinado a derrumbarse una y otra vez... ¿Por qué? Porque en algún lugar del camino, algo había salido terriblemente mal, y había resultado en que yo había perdido contacto con la realidad. La imagen del mundo que tenía, que servía de guía, en último término, a cómo me comportaba yo, era errónea. Era una inferencia incorrecta de la información de mis sentidos.
"Deseo" ¡Deseo!
¿Cómo podía haber siquiera sobrevivido? Y sin embargo, a mi favor habría que decir, que no fui el único en aquella clase en equivocarse. Una vez que la respuesta correcta se conocía, no cabía duda. La palabra era "deseo".
Sucedió el año pasado; clases de Introducción a la Psicología. Nos pusieron la cara de una muchacha, y la pregunta era ¿qué emoción expresa? Enfado, deseo, alegría, tristeza...
¿Mi respuesta? ¡Enfado! Era muy necesario afrontar grandes reformas personales; no se puede caer más bajo que no reconocer el deseo...

martes, 25 de noviembre de 2008

XKCD 137

-Debes ser más cuidadoso con lo que escribes; nunca sabes si algún futuro jefe lo puede leer

-¿Cuándo olvidamos nuestros sueños?

-¿Cómo?

-Las infinitas posibilidades que ofrece cada día deberían deslumbrar la mente. El número de experiencias que podría vivir es incontable, impresionante, y sin embargo estoy aquí, recargando el buzón de entrada de mi correo. Vivimos atrapados en bucles, reviviendo unos pocos días una y otra vez, y sólo vemos un puñado de caminos abiertos ante nosotros. Vemos las mismas cosas todos los días, respondemos de la misma manera, pensamos los mismos pensamientos; cada día una ligera variación al anterior, siguiendo cada momento suavemente las curvas de las normas sociales. Actuamos como si, al acabar el día de hoy, mañana nuestros sueños volverán a nosotros.
Y no, yo no tengo todas las respuestas. No sé como forzarme a ver lo que cada momento puede llegar a ser. Pero sí se una cosa: la solución no pasa por diluir cada pequeña idea o impulso creativo con el fin de, algún día, poder encajar fácilmente en un molde. No implica atemperar mi vida para encajar mejor en las espectativas de alguien. No implica reprimirme constantemente por el temor de cambiar las cosas.
Esto es muy importante, así que lo diré tan claro como pueda... QUE SE JODAN

http://xkcd.com/137/

jueves, 6 de noviembre de 2008

Mi opinión sobre Obama

Bueno, se cumplieron las expectativas de todo el mundo, y O'Bama ganó las elecciones. Todos lo veíamos venir y así sucedió.
En primer lugar, transmito mi opinión sobre O'Bama. Aunque no he visto mucho de él (a continuación indico el motivo de esto), debo decir que parece a simple vista una persona inteligente, evidentemente carismática, y que sabe hablar muy bien. Ahora bien, las palabras "change", "believe", etc... que no engañen a nadie (estoy seguro que él mismo no lo pretende así).
Parece que mucha gente esperase que O'Bama vaya a revolucionar los Estados Unidos; salir de Irak, Afganistán, desmantelar la base de Rota, la VI Flota y los Marines, pedir perdón por el tema del imperialismo (¿?), abrir las puertas a todos los inmigrantes (papeles incluidos), arrodillarse ante Chavez, y en general, hacer un mundo mejor sin guerras (¡¡Incluso las que no tienen nada que ver con Estados Unidos!!).
Pero ese "change" es el mismo cambio que anuncia todo partido en la oposición cuando llegan las elecciones; desde que existe la democracia. Y el "believe" es una palabra que en Estados Unidos sienta bien.... Claro que habrán cambios, pero serán más internos que externos.
Estoy seguro que será un buen presidente, para los estadounidenses.... para lo que ha sido elegido. Esa misma gente que espera de él todo eso que he dicho antes, espera que sea un buen presidente para el mundo... curioso que quienes más hablan de imperialismo americano, sean los que den por sentado que están bajo su gobierno (esto en parte explica por qué no se mucho sobre O'Bama o McCain, pero dejemos eso para el final).
En segundo lugar, Mc Cain. La verdad es que hasta anoche que ví un reportaje, no sabía mucho de él. Pero me imresionó su historial. Los años de servicio a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos eran prácticamente una historia épica. Primero un accidente terrible en un portaaviones, luego el derribo de su avión en Hanoi, seguido de un presidio de cinco años, que convirtió al joven soldado en un viejo ex-prisionero. Tiene muchos méritos y seguro que también habría sido un buen presidente... una vez más, para los americanos. Al resto nos daría igual.
Y ahora sí, ¿por qué demonios a mí todo este tema de las elecciones americanas no me importa? Respuesta fácil: porque soy español. Y me explico, siendo español, creo que mi gobierno es el español, no el americano. Desde el punto de vista de las relaciones internacionales, claro que afecta. Pero no creo que el presidente de Estados Unidos pueda erigirse en salvador o destructor del mundo. Eso son excusas que se ponen para desviar la atención sobre la incompetencia de los demás gobiernos. Y cualquiera que crea que "¡O'Bama nos salvará! ¡Cambiará el mundo! ¡Traerá la paz!" está aceptando que Estados Unidos tiene poder y responsabilidad sobre ellos.
No hay que ignorar que desde dentro de Estados Unidos este escenario cambia completamente. O'Bama no es el gran Mesías del Pacifismo con que se le pinta fuera; sino más bien el tipo que puede sacar a los estadounidenses de la crisis económica. Por eso ha ganado. "Change", "believe"... etc, son simples formalismos, que no son nada nuevos.

martes, 4 de noviembre de 2008

¿Y esto?

Es triste pensar que algo es imposible... lo intento una y otra vez. Fallo, lo pierdo todo. Empiezo de cero, sin cometer los fallos de antes, sino otros. Llego más lejos, más firme, más seguro, más alto; sólo para caer en un sitio más lejano, contra un suelo más firme, con la seguridad de que el golpe dolerá, porque será desde más alto.

Pero bueno, ¿qué digo? c'est la vie! Todos somos así; todos somos... ¿cómo se dice?.. humanos. Al menos yo aprendo de mis errores, y aprendo las lecciones para sacar adelante el otro millón de asuntos que requieren mi atención.

Porque el éxito es la demostración de lo mejor que hay en mí; pero ese mejor yo nace, crece y se fortalece en la adversidad.

viernes, 10 de octubre de 2008

La navaja 3

Al principio pensaba que, con la práctica, el remordimiento y el miedo desaparecerían. Pero eso duró poco. Ahora cada vez me cuesta más. Ayer fue el día.
Como llevo haciendo toda la semana, tomé el autobús número 22, y llegué a la última parada. De ahí caminé unos diez minutos, hasta encontrar una calle apropiada. Ligeramente aislada de la zona más multitudinaria, pero no del todo desierta. Comenzaba la pesca, empecé a recorrerla de arriba a abajo poco a poco, como un transeúnte más.
Los primeros que pasaron fueron una pareja de mediana edad. Descartados. Cinco minutos más tarde, un hombre solo. Me acerqué de frente; pero a una decena de metros, vi que no era el candidato ideal. Me superaba en fuerza física y podría darse cuenta de ello. Luego, una madre con una hija de cinco o seis años. Tampoco valía, la niña podría chillar y el plan se iba al garete.
Así pasó una hora, pasaron dos... Llegó la hora de comer. Y nadie valía. La duda me inundó como lo hacía últimamente ¿y si me inventaba las excusas para no hacerlo? ¿y si estaba perdiendo facultades? Dios, como necesitaba una ración. Metí la mano en el bolsillo y saqué la jeringuilla. Si no conseguía el dinero, mañana posiblemente tendría que aguantarme sin dosis.
En estas estaba, cuando una mujer mayor entró despistadamente por el extremo de la calle. Caminaba con la cabeza gacha y dos bolsas de compras. Era el momento; me levanté sigilosamente y caminé hacia ella. Metí la mano en el otro bolsillo y saqué disimuladamente la navaja. Quedaban pocos pasos cuando la anciana se percató, levantó la cabeza y me miró.
Y esa mirada... me atravesó de parte a parte. Esos ojos verdes me lanzaron un millón de acusaciones, dejándome fulminado. Me paré en seco, y ella siguió su camino, lanzando una sonrisa de compasión.
Esto era el fin, después de este suceso, sabía que ya no podía volver a hacerlo nunca más. Seguí mi camino, y salí de la calle, dirección a la parada del 22.
Mientras esperaba, repasé atormentado los últimos años de mi vida atormentada. Pensé en la época brillante, todos los amigos y enemigos que me granjeé, las anécdotas, las fiestas, las mujeres, el trabajo, la esperanza de que mañana habría algo nuevo... Y luego mi caída. Desde el éxito de quien aspira al éxito, hasta el suelo de un rincón escondido de la estación central de autobuses.
Metí nuevamente la mano en el bolsillo, y sentí la punta metálica. La repasé con el dedo y me pinché con ella. La saqué, notando miedo en el viejo que estaba sentado a mi lado. Pero no lo miré; observaba obsesivamente la navaja. Esta vez no como el regalo extraño que un día fue; ni un instrumento de supervivencia, ni una fuente de ingresos financieros. Sino como la salvación; una forma eficaz de terminar con una gran maldición de la forma más rápida.

jueves, 9 de octubre de 2008

La navaja 2

Es una sensación que no se puede entender. Quien no está dentro, no puede llegar a imaginar, y por tanto recurrirá al desprecio. Es lo natural. Quien está dentro, no puede llegar a sentirlo, porque está demasiado ocupado buscando el siguiente viaje, desesperadamente, instintivamente. Es lo natural. La naturaleza es cruel.

Nunca me había visto haciendo tal cosa; pero ahora no me veía haciendo nada. Sólo necesitaba dinero. A cualquier precio; necesitaba dinero. Y la solución había brillado por sí misma. La luz del sol se reflejaba en la navaja y me deslumbraba. Esto me despertó. La cama en la que soñaba que dormía desapareció, y en su lugar, el suelo de la estación central de autobuses. Observé la navaja, y en ella ví algo más que un molesto reflejo. O que un regalo que, un par de años atrás no había entendido. O un valioso instrumento de supervivencia. Ví una fuente de ingresos financieros. ¿Qué? No era mi culpa, necesitaba ese dinero tanto como cualquier otro. Quizás más, porque no tenía absolutamente nada. Tomé mi decisión; desayuné las sobras de la cena, me armé de valor, y me armé con la navaja.

miércoles, 8 de octubre de 2008

La navaja

- ¿Y esto?

-Es un regalo

Su cara era la habitual de resentimiento; pero mezclada con algo de compasión y arrepentimiento a la vez. Una curiosa mezcla para una curiosa situación. Observé en silencio lo que me había dado; con cara de no entender.

-Creo que he sido injusta contigo, y ya sabes que no soy muy buena explicándome. Así que pensé que esta era una buena forma de ... hacer las paces.

-Ah ... ¿pero, estuvimos en guerra?

-Bueno, ya sabes... no es que nos quisiéramos... había mal rollo; en parte por mí, pero también es que tú ...

-Esta bien, acepto. Haya paz y nos olvidamos de todo. ¿Te apetece tomar algo?

-Tengo que irme

A partir de aquí, la conversación se resumió en formalidades vacías de contenido. Ese vacío conversacional que desea quien se siente vencido y acepta quien no entiende qué carajo está pasando.

¿Un regalo? Sin envoltura, entregado en mano sin previo aviso, sin un hola; si acaso anunciado por una mirada penetrante y extraña... Y más ¿qué tipo de persona hacía ese regalo? ¿con qué intenciones? ¿qué tenía que ver aquello con hacer las paces? ¿por qué hacer las paces, si ella me odiaba y a mi ya me daba igual? Llevaba semanas sin hablarme, mirando desde la distancia, llena de odio y furia... Y ahora esto. No entendía nada. Era algo bastante surrealista; por dos minutos, había salido de este mundo; y a la vuelta no podía asegurar que lo sucedido no era producto de mi imaginación. ¿O sí? Si no, ¿cómo había llegado aquella navaja a mi mano?

martes, 7 de octubre de 2008

El Motivo Primordial

Hablemos de motivación. Las personas somos básicamente, visto desde un punto de vista muy frío, máquinas que se mueven del Punto A (el presente) al Punto B (el resultado de la acción que la máquina ha realizado, partiendo del Punto A). Nuestra vida consiste en ir pasando de Puntos A a Puntos B constantemente. Estoy aburrido (Punto A), salgo de mi casa, paseo y si encuentro a alguien interesante, converso; consiguiendo desaburrirme (Punto B). Quiero escribir este artículo (Punto A); entro en Internet, me meto en mi blog, y lo escribo (Punto B; mi localización en este mismo momento, por si me buscas).

Pero nadie pasa del Punto A al B sin un buen motivo; hay que vencer una inercia, una resistencia al arranque, que debe estar bien justificada. Eso es la motivación. Existen siempre más motivaciones que acciones. Algunas no son lo suficientemente fuertes como para desatar una acción (no, no lo son; si llevas tiempo queriendo intensamente hacer algo y nunca te pones a ello, es porque no te importa tanto; empieza por desearlo más fuerte hasta que lo hagas. ¡Estimula tu motivación!). Continuamente aparecen nuevas motivaciones; motivaciones que antes no estaban y tienen su origen en la culminación de una acción o bien durante el viaje del Punto A al B. Algunas son lo suficientemente fuertes como para marcarnos otro Punto B. 

Todo esto era para describir esas motivaciones; las que nos apartan del camino; o para que suene menos pecaminoso; las que nos ofrecen nuevas metas a cambio de renunciar a las anteriores. 

Estoy seguro que, cuando decidiste visitar mi blog, tenías pensado hacer otras cosas. Sin embargo, llegaste aquí, sólo por curiosidad, y te quedaste leyendo esto; olvidando a lo que venías cuando te conectaste a Internet. Pero... ¿cuándo decidiste conectarte a Internet? Quizás mientras estabas repasando unos papeles y algo te llevó hasta el ordenador. Y antes de revisar esos papeles, tenías pensado salir un momento a tomar el aire. Porque te habías cansado de hacer ejercicio, y aunque no habías cumplido la cantidad marcada, necesitabas tomar aire.... y así sucesivamente. Estos son las motivaciones de un día cualquiera....

Pero... ¿y las motivaciones que marcan el rumbo de tu vida? ¿Cuantos Puntos B has tenido a lo largo de tu vida? Tuvo que haber un primer Punto B. Una vez aspiraste a algo; por el camino te diste cuenta que para alcanzar ese objetivo, quizás necesitarías primero conseguir otra cosa; pero te gustó tanto eso, que profundizaste, y tus aspiraciones cambiaron de color. Y así, multitud de veces. Pero, ¿serías capaz de encontrar el Primer Punto B? ¿Serías capaz de encontrar tu Motivo Primordial?

sábado, 4 de octubre de 2008

Un error fundamental

Cometes un error fundamental, y el no darte cuenta, no te da ninguna ventaja. No se trata de tu ropa, combina bien, te sienta bien y está pulcramente cuidada. No van por ahí los tiros. No se trata de tu peinado, pues debo reconocer que como guinda al pastel, es una guinda deliciosa. Ni tampoco de tus zapatos; parece mentira que su suela esté tocando el sucio suelo; si no supiera que es físicamente imposible, juraría que has volado a varios centímetros de altura durante las últimas horas. Hablando de física; ¡no! tampoco es tu forma física; y no me vuelvas a preguntar, que es un juego que conozco demasiado bien. Ni responderé. No se trata de tu estatura, a pesar de los motes que te valgan. Ni los andares, ni la sonrisa, ni la voz...

No se trata de eso. El error está a un nivel más alto, más abstracto y complejo; pero no por ello menos fundamental. Lo siento, pero hoy en día ya no vale con un buen físico y una buena presencia. No basta con que te quedes quieta, sonrias y seas lo más guapa que puedas. La belleza abunda, es la media, es común.... Hace falta algo más... como no cometer errores fundamentales

lunes, 25 de agosto de 2008

Soy lo que soy

Piensalo un momento. No puedes ocultarte a ti mismo quién eres; quién eres en realidad. Aunque nadie más lo sepa, suponiendo que no quieras mostrar lo que eres a los demás. No te puedes engañar a ti mismo.
Pero quizás la propia realidad sí pueda engañarte; porque si actuas de una forma distinta a como eres; todo el mundo trata con ese tú falso, y el impacto real que tienes en el mundo es el que produce tu yo imaginario como si fuera real; entonces a todos los efectos, eres lo que muestras ser. Será triste para ti, porque entonces nunca serás tú quien vivas tu vida, sino un ser imaginario que te suplanta.
En todo caso, eres lo que eres.
¿Y cómo has llegado a ser lo que eres? Tu vida, tus momentos, tus miedos, preocupaciones. Tus experiencias, infantiles, laborales, amorosas, odiosas. Cada golpe como un cincel, cada caricia como una pincelada. El tiempo, abogado, juez y verdugo, te ha hecho como eres a partir de lo que eras.
No puedes huir de tu pasado porque está en tí; porque tú eres tu pasado. Nada de máquinas del tiempo, nada de Deloreans empujados por un condensador de flujo... el pasado está en tus manos, en tus ojos, en tu percepción (en cómo interpretas la realidad... de hecho, tu pasado será quien decida cómo vas a interpretar este texto).
Eres lo que eras.
¡Busca en ti mismo! No desees ser; sé. No sientas impotencia por querer y no poder ser algo que crees que no eres. Puedes hacer cualquier cosa que se pueda hacer; y por tanto, puedes ser cualquier cosa que se puede llegar a ser. Y si tienes el potencial de serlo, entonces lo eres; pero aún no lo has descubierto. Siempre que quieras ser algo, busca en tí. Busca porque sólo buscando y sabiendo lo que buscas, podrás encontrar, entender y, a fin de cuentas; ser.
Todo lo que serás, lo eres ahora.
De este modo, yo, Emil, puedo afirmar que soy todo lo que soy, todo lo que fuí, y todo lo que llegaré a ser.

martes, 19 de agosto de 2008

Quizás sea un mensaje para tí

Admito que el título sólo es un treta para que muchas personas lo lean y se rayen pensando si es para ellas o no.
Me gustaría decir que, si sabes a priori cuál es el mensaje, no sabrás a quién va dirigido. O bien, si sabes a quién va dirigido, difícilmente sabrás cuál es el mensaje. Remarcaría el hecho de que, mis mensajes, pueden no estar escritos; quizás no es este el lugar correcto donde buscar, quizás este mensaje sea sólo el anuncio de un mensaje escrito en otro sitio y con otra tinta.

Quizás sea porque crees que vives muy rápido (podremos discutir si eso es verdad o no, pero ese es otro tema), y no le dedicas tiempo a parar en seco, a desconectar de todas esas fuerzas que tiran de ti hacia todos esos lados.
Quizás sea que de verdad he sondeado todo lo que eres y no das para más (y por tanto, debería dejar de preocuparme); ojalá no sea así.
Quizás sea porque no quieres escuchar, o porque tú misma haces demasiado ruido para oír; que tengas un fuero interno bestial.
Quizás sea porque, después de todo, hablamos idiomas diferentes de Verdad.
Quizás sea porque estoy siendo eclipsado por un cuerpo menor pero más cercano a ti.
Pero mi única recomendación, es que te tomes un momento, te relajes, y observes; que observes detenidamente, los mensajes que hay ocultos tras cada pista.

El sabor de la felicidad

Bajé los dos tramos de escaleras, crucé la plaza en diagonal. Dos niñas jugando con un gato. Una, la hija de mi vecina; la otra, no lo sé; el gato, de la comunidad. Bajé otro tramo de escaleras, hasta llegar a otra pequeña plaza. Era la segunda puerta a la izquierda...
"Una clara, por favó; y un sangüi mitto" - El que pronunciaba estas palabras era yo. Me senté en un corrillo con otros tres vecinos. Hablaban de ... bueno, no me acuerdo de qué. Pero cosas de vecinos. Tomarme una copa con mis vecinos... era algo que, sí, era de lo más natural, pero tenía un sabor a exótico para mí. No sabría decir por qué.
Risas, bromas, alguna mirada cómplice a la mesa de al lado. Como cualquier tarde. Sí, se podía decir que estaba cómodo, que podía resumir el momento en la palabra "felicidad". Quien busque la felicidad en algo complejo, se equivoca.
Pero entonces, me levanté, subí en uno el nivel del ventilador, tenía mucho calor. Y me quedé congelado. No habían vecinos, no había tarde, no habían mesas, no había clara, ni sandwitches mixtos. Estaba mi cama, la oscuridad, el ventilador y un despertador que marcaba las 4 y media de la mañana (hora arriba, hora abajo).
La felicidad está en las cosas sencillas; tan sencillas com un bar debajo de mi casa. Por eso no soy feliz del todo.

jueves, 7 de agosto de 2008

Incomunicación

Pero un día te volví a ver a escasos metros. Me miraste por un segundo, y luego apartaste la mirada, haciendo como si no me hubieras visto. Pero la propia culpabilidad te pudo; me volviste a mirar. ¡Fallo! Habría picado, de no ser por tu inseguridad.
Pensé en acercarme y hablar, pero para qué. Al fin y al cabo yo no tenía nada que decir, ni tú nada que escuchar; y peor aún, al revés. Ambos teníamos, además, quien nos escuchase y quien nos hablase, en otras palabras, teníamos las posibilidades de comunicarnos con otros. Tú, bien atendida. Yo, bien atendido.
Y sin embargo, no podía dejar de desear, y alimentar, ese silencio. Y me consta que tú tampoco.
Me miraste una tercera vez, esta vez intensamente, antes de volver a desaparecer, sólo Dios sabe por cuánto tiempo.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Belleza

La belleza es común. La hay por todas partes, no hay que buscarla. Nos espía, nos persigue, nos acecha y nos asalta.
Y no, no me refiero sólo a la belleza que se destila de la publicidad en las revistas, en la televisión o en los panfletos que se deshacen con los pisotones de los transeúntes. Ni la belleza que puebla las discotecas, y aumenta copa a copa. Ni aquella con la que a veces me deslumbras (después de todo, hey! soy humano).
La belleza, la misma belleza, está en todas partes. Empezando por algo convencional, está en un cielo estrellado, coronado con el arco de la Vía Láctea. O en el Sol abrasador del desierto, en la vida que brota de éste cuando cae la noche. En la lluvia que convierte el marrón en verde, o en la fuerza de las tormentas que se niegan a sucumbir a los programas humanos. Al bullicio de la hora punta, a las calles vacías de las cuatro y media de la mañana. A la voluptuosa y a la vez silenciosa vida que se observa de noche al sobrevolar Málaga. A la humildad con la que a veces somos capaces de admirar a nuestra propia especie; cuando viajamos miles de kilómetros sólo para ver las Pirámides, a la curiosidad que sentimos cuando nos preguntamos "¿Y esto cómo se les ocurrió? ¿Cómo lo hicieron?". A la belleza silenciosa de los fiordos. A las historias que nos cuenta la Alhambra. La que baja del cielo desde los rascacielos de Manhattan, o desde la punta del Kilimanjaro.
En general, esa belleza que las cámaras no pueden captar por completo, aquellas que hay que vivir para comprender; porque una experiencia vale más que mil imágenes.

jueves, 31 de julio de 2008

Un suceso extraño

Nada sucedía, hasta que se escuchó una especie de trueno muy alto en el cielo. Todos los transeúntes, posiblemente todo el pueblo, miramos en la misma dirección. Un anillo de fuego se expandía, muy alto en la atmósfera, desde donde parecía haber surgido el trueno. Y nada más sucedió en los cinco próximos minutos. Fue entonces cuando una mujer se despetrificó y lanzó un chillido, señalando hacia la montaña.
Una nube, ligeramente luminiscente, del mismo color que el fuego, rodeaba el pico de la montaña, girando en torno a ésta. Todo aquello tenía algo de bíblico. La nube fue dispersándose, hasta cubrir todo el pueblo. Y ya nadie miraba en la misma dirección, cada uno miraba a algún punto del cielo, otros buscaban la explicación en la cara de los demás, sin demasiado éxito.
En cuestión de otros cinco minutos, empezó a llover de aquella nube. El agua estaba sucia, era casi negra, y los charcos igual. Nos pusimos todos a cubierto, pues, pasmados o no, a nadie le gusta que le rocíen con un líquido negro de origen desconocido.
Cuando dejó de llover, la noche aún guardaba un fenómeno más. Los charcos comenzaron a evaporarse rápidamente, y el vapor (una especie de humo negro) se elevaba al cielo, y se dirigía a la montaña. La montaña estuvo toda la noche cubierta con la nube, que ya no lucía, mientras que el resto del pueblo volvió a la normalidad. Nada, excepto un gran interrogante en nuestras mentes, atestiguaba que nada extraordinario hubiera sucedido aquella noche.

domingo, 6 de julio de 2008

Pudimos vernos

Pudimos vernos aquella mañana en la calles de una ciudad extranjera, cuando pasé a tu lado mientras esperabas el autobús. Pero ni te distinguí entre los demás ni mi presencia te despistó de la concentración con la que leías el periódico.
Pudimos vernos aquel mediodía en el restaurante, cuando tú estabas a una mesa de mí. Pero los dos teníamos demasiada prisa, tiempo sólo para comer, beber y callar.
Pudimos vernos aquella tarde en el tren, cuando subimos juntos y nos sentamos en lados opuestos del vagón. Pero ambos estábamos bien acompañados. Tú de tu inseparable periódico y yo de un dolor de cabeza, por desgracia, también inseparable.
Pudimos vernos aquella noche de marcha, cuando bailamos frente a frente, si lo mío pudiera llamarse bailar. Pudimos vernos, pero los dos íbamos demasiado ciegos para ver nada.

domingo, 22 de junio de 2008

La Singularidad Tecnológica

Singularidad es un nombre que proviene de la terminología usada para describir los Agujeros Negros. En ellos la Singularidad es el punto central, una estrella colapsada, reducida al tamaño del punto que cierra esta frase. Su masa hace que las leyes de la física conocidas, no se cumplan alrededor de él. A la Singularidad, se llega cruzando el Horizonte de Eventos (o punto de no retorno), aquella frontera que, si se cruza, no tiene vuelta atrás (la luz no puede salir del Horizonte de Eventos, por eso los agujeros negros son negros). Pero volvamos a la Singularidad de la que hablo. La teoría de la Singularidad Tecnológica ha sido propuesta por gente bastante seria del ámbito de la ciencia (especialmente de la informática).
Básicamente, la teoría de la Singularidad propone que llegará un momento en que el ser humano sea capaz de crear un ordenador ligeramente más inteligente que sí mismo. Ese será nuestro Horizonte de Eventos; a partir de aquí, no se puede saber qué es lo que pasará. Se especula, que un ordenador ligeramente más inteligente que el hombre, será capaz de crear otro aún más inteligente (y obviamente, la diferencia consigo mismo sería un poco superior a la diferencia que lo separa del hombre). Esto podría dar lugar a un crecimiento exponencial de la Inteligencia Artificial. Y obviamente, autómatas máas inteligentes que el hombre, no se dedicarían simplemente a crear autómatas más inteligentes que ellos mismos. Podrían suplir las carencias del hombre en tantos otros campos. Se extenderían rápidamente por todos los aspectos de la realidad humana. Aparecerían tecnologías que nosotros no entenderíamos, y en un plazo muy breve. El mundo podría transformarse en años en un lugar muy diferente. Incluso hay quienes defienden la teoría de que con el tiempo aparecerán máquinas capaces de albergar a la propia mente humana, y darle así un recipiente para la eternidad (aunque sea una teoría defendida por figuras de peso en la informática, esto a mí personalmente ya me suena un poco más "espiritual"). En otras palabras, Matrix.
Todo esto suena bien (o no; véase la palícula "2001, una odisea en el espacio", donde la máquina tiene todo el control de la misión), pero no debemos olvidar, que nuestros ordenadores personales, por lo menos, no son más que ábacos la hostia de rápidos. De inteligentes nada. Personalmente, aunque la perspectiva me parece interesante (y por eso la cuento en mi blog), creo que para crear una máquina más inteligente que nosotros, antes tendríamos que entender cómo funciona el cerebro humano. Y eso es posible que nunca ocurra. Es posible que el funcionamiento del cerebro humano este completamente protegido de sí mismo; que el funcionamiento del cerebro no pueda desvelar el funcionamiento del cerebro. Porque, como decía alguien (estoy realmente vago para buscar nombres esta noche, lo siento): "Si el cerebro humano fuera tan simple que pudiéramos entenderlo, entonces no podríamos entenderlo".

Para más información: http://en.wikipedia.org/wiki/Technological_singularity