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lunes, 7 de marzo de 2011

Animal

No sabía por qué se encontraba triste. Triste y calmado. En estos casos le invadía una extraña sensación. Una sensación de consciencia, de repente se daba cuenta de que existía, y reflexionaba sobre las cosas que le habían pasado últimamente, sobre su situación actual. En estos momentos estaba triste. Y no sabía por qué.

La noche anterior se había peleado y había salido ganando, aunque un poco escaldado. Luego había estado follando con su Gorda, que se excitaba cada vez que le veía pelearse con alguien. La vida le sonreía.

¿O quizás no? Llevaba meses en el paro. No le daban trabajo por la crisis. Él sabía cargar ladrillos. Toda su vida había hecho eso desde los 16 años. Y ahora le pedían títulos. Incluso en una entrevista se burlaron de él por que leía lento. ¿Y qué? ¿Quiénes se creían ellos para juzgarle? En el colegio nunca le gustó leer. Qué mierda de país donde se discriminaba a los torpes.

Se recostó en la cama, dejó la cerveza en la mesilla de noche y siguió durmiendo. Al fin y al cabo, nadie le esperaba a las 11 de la mañana.

lunes, 21 de febrero de 2011

El bien está ganando al mal

Hace tiempo, cuando eran tiempos diferentes (a nivel personal), publiqué una entrada en la que describía cómo quería que fueran mis últimos días en este mundo. Me refería en esa entrada a la existencia de una frase que pudiera describir la vida de una persona.

Salto a los hechos recientes, a la actualidad. El mundo está cambiando. No voy a insistir en los mensajes políticos que suelo transmitir acerca de las revueltas que están teniendo lugar y las que quedan (eso quizás mañana). Tampoco voy a profundizar en los avances tecnológicos que siempre trato de recordaros que han cambiado vuestras vidas. Ni en los descubrimientos científicos que se producen a diario (si no me creeis entrad en este portal y mirad las noticias del último par de días, que no tienen nada de especial). Sólo menciono estos campos donde se ve una mejoría clara. Pero hay otros campos, que habrá quien no esté de acuerdo en que están mejorando: el arte, el nivel de vida, la desaparición de la intolerancia racial, sexual e incluso, me atrevería a decir, religiosa. Estos son campos que avanzan mucho más lento, pero avanzan.

Como dice este vídeo:


vivimos en tiempos exponenciales. Quiere decir que el cambio se produce, y se produce a un ritmo cada vez más rápido. Mientras la ciencia y la tecnología están en una fase de crecimiento vertiginoso, la política está entrando ahora en una fase de cambio cada vez más acelerado. En breve escucharemos hablar de cambio exponencial. Y así, cualquier campo en el que se pueda hablar de progreso (prácticamente en todos los aspectos sociales). Y es sorprendente que éste progreso exponencial es extremadamente estable, se mantiene en crisis, guerras o épocas doradas.
Otro ejemplo recurrente es el crecimiento de la población. Cuando yo nací (1986), en el mundo había 4960 millones de personas. Hoy (2011) hay 6900 millones de personas. Hubo un tiempo en que toda la población humana era de unos 15000 . No, no 15000 millones, 15000 a secas. Es decir, 133 veces menos que los 2 millones de personas que celebraban la salida de Mubarak en la plaza Tahrir.

A largo plazo, el mundo está avanzando hacia un futuro mejor. Y el progreso, en todos sus campos, es imparable. Pero, ¿por qué vivir con la esperanza de un mañana mejor? ¿Por qué no disfrutar del hecho de que todo esto está pasando hoy?

Como en todo, habrá quien no crea lo que digo, que piense que alguna catástrofe acabará con todo esto (honestamente, la mayoría de las personas con las que hablo de estos temas). Pero no se trata de una cuestión de fé, sino de observar los datos.

Volviendo a mi frase. Yo creo que el progreso (científico, tecnológico, político, social ...) lleva en definitiva a un mundo mejor, y en el futuro, "el bien ganará al mal". Pero este progreso está pasando hoy, y eso es grande. Es lo más bello de vivir en estos tiempos exponenciales. Mi verdad es que "el bien está ganando al mal". Esa es la frase que creo que orientará mis pasos en los años venideros. Esa es la frase que quiero que se conserve de mí, aun cuando todo lo demás desaparezca.

sábado, 19 de febrero de 2011

Vivir por un día y rendir cuentas mañana

¿Y si un día te despertaras, y en vez de empezar con la rutina de siempre, hicieras aquello que siempre has querido hacer y nunca te has permitido?


Vives haciendo siempre las cosas que puedes hacer; que casi nunca son las que querrías hacer. Día a día, reprimes tus verdaderos deseos, dejándote llevar por la inercia. Y todo porque sabes que, de no hacer lo que tienes que hacer, habrán consecuencias. No quieres poner en peligro tus compromisos, no quieres que piensen mal de ti, no quieres perder el dinero que, en el futuro, te puede hacer falta. Hay mil y un razones razonables para aplastar un sueño.


Pero bueno, ¿y qué? ¡Al infierno con todo! No es ningún secreto que el tiempo corre, que las oportunidades no siempre vuelven. Si no vivimos nuestros sueños, no vivimos.



Repito: ¿y si un día te despertaras, y en vez de empezar con la rutina de siempre, hicieras aquello que siempre has querido hacer y nunca te has permitido? Podrías hacer que el sueño se trasladase al día, que comenzase justo al despertar. Olvidarte del mañana y del ayer, olvidar quien eres y ser quien quieres ser. Ya habrá tiempo de asumir las consecuencias mañana, cuando seas un poco más feliz; y más sabio.



Sin compromisos, sin tabúes, sin crisis, sin preocupaciones, sin miedos, ... sin límites. Por todo eso, reivindica el "Vivir por un día y rendir cuentas mañana".
Un día para que cumplas aquellos sueños reprimidos, sin considerar las consecuencias. Para dar un giro a tu vida, para descubrirte a ti mismo, para dar un gran salto en la dirección que quieras, o, simplemente, para tener en tu cuenta un día inolvidable más.

martes, 11 de marzo de 2008

Racismo

Últimamente se abusa un poco del termino multicultural. Se dice que España es ahora un país "multicultural", y eso es, simplemente, mentira. Y eso no es malo, es simplemente una circunstancia. Cuando el 90 % de la población tiene la misma cultura, no se puede hablar de multiculturalidad. De hecho, hay muy pocos sitios que se pueda decir que son realmente multiculturales. Yo podría señalar Dubai, por ejemplo, donde la población local supone algo así como el 15% del total. Todo lo demás son personas de muchos otros países. Eso es multicultural. Compadecerse de los demás y pensar "que curiosos son estos salvajes y que guay soy yo" no es ser "multicultural".

Todos sabemos qué es el racismo. Puede que no nos hayamos dado cuenta, pero todos hemos sido víctimas de ello alguna vez. Pero yo voy a hablar de un tipo de racismo tan sutil que puede engañar a muchos.
El relativismo moral estará bien en una mayor o menor medida (y esto es un juicio relativista). Pero hay unos límites. Hay algunas cosas que no se pueden permitir, independientemente de las tradiciones o la religión. No se deben aceptar y menos respetar. Da igual en qué dios o dioses creas, debes respetar los derechos humanos.
Defender que una cultura conserve sus tradiciones cuando estas implican lapidar a una mujer que ha sido violada, que el marido pueda derramar ácido sobre su cara para que nadie la quiera, que se abandone a una niña recién nacida porque el gobierno sólo permite un bebé por pareja, que se asesine a machetazos a un miembro de la tribu contraria, etc ... es hacer daño a los propios miembros de la comunidad en cuestión. Cuando alguien del primer mundo, bajo un gobierno que garantice los derechos humanos, defiende eso, está deseando lo peor para los demás. Pero seguro que ese alguien no querría que le pasara a él mismo. ¡Eso es racismo!
Claro que la diversidad cultural es bella y necesaria. Claro que no queremos un mundo homogéneo. Pero hay que admitir que todos somos seres humanos, pertenecemos a esa especie antes que a ninguna cultura, y debemos ser tratados como tal. Por muy progresista que seas, no mereces más que un niño de una tribu africana, o una mujer india.
Y hablo de "progresista" porque la mayoría de quienes defienden estos dogmas multiculturales se declaran de izquierdas. Ser de izquierdas no te hace ser tolerante; te hace ser de izquierdas.

martes, 22 de enero de 2008

La mala educación

Cada vez tengo más claro que la sociedad está perdiendo las formas. Quizás con esa idea absurda de que uno siempre debe decir lo que piensa y actuar como le de la gana; que si lo hace de otra forma, está reprimiéndose y que eso le acarreará severos traumas. También pasa con los padres, que piensan que si no dejan a sus hijos hacer lo que les dé la gana, eso minará su seguridad personal y su autoestima.
Por eso aplauden a sus hijos cuando a los cuatro años lloran y patalean hasta que les compran el juguete de turno, a los seis son expertos en sexo y violencia (sí, opino que un niño de 6 años no debería ver escenas de sexo por la tele, ¿qué pasa?), a los 8 graban las palizas que les pegan a sus "amigos" y las cuelgan en internet, a los 10 empiezan a beber, a los 12 beben compulsivamente, a los 14 empiezan con las drogas y a los 16 entran en un tratamiento de desintoxicación. ¡Si señor! Puede que no hayan llegado lejos, pero su autoestima es la óptima.
Bien, volviendo a las formas; yo creo que la vida sería por lo menos más elegante si recuperáramos las formas perdidas.
No hay nada de malo en ceder el asiento a alguien que lo necesita; no hay nada de malo en sonreír cuando hablas con alguien (incluso si es un desconocido y no tienes simpatía por él); no hay nada de malo en decir "Gracias", "Buenos días" o "Por favor". Me da igual que tengas mucha prisa por subir al tren, pero por educación me tienes que dejar bajar a mí primero. Si te voy a comprar algo, me tienes que atender bien, con una sonrisa y agradecido porque soy el que te da de comer, por muy poco que te gusten los extranjeros. Si te llamo no me cuelgues; apaga el móvil si no quieres que te interrumpan. Si te hablo contéstame. Si eres chica y te invito a algo, no me llames machista y me digas que no aceptas porque eres muy moderna, que eso sienta como una patada en la barriga. Si tienes una queja sobre mí, habla conmigo; no susurres a mis espaldas o me grites a la cara; eso es incivilizado; por muy natural que sea y por mucho que te salga del alma.
Por si alguien lo duda, todo esto son cosas que me han pasado (o he visto que pasan) y me han hecho sentir como si me hubiera equivocado de mundo.
En resumen, creo que dar un poco más de importancia a las formas; ser un poco más hipócritas si hace falta, ayudaría mucho a un ambiente más amable y más humano; menos animal